lunes, 18 de octubre de 2010

Un parásito llamado mediocridad

A falta de una respuesta lógica, vamos a desvariar un poco. 

 Sergio Markarían tiene un antagonista que lamentablemente poco a poco ha ido conociendo, un antagonista que vive dentro cada uno de nuestros jugadores de fútbol como un parásito, su nombre, mediocridad.

Quizá exista dentro de cada uno, pero mientras algunos hacen esfuerzos por combatirlo y desarrollan anticuerpos que lo neutralizan, otros no tienen la voluntad de hacerlo y son más propensos a sufrir alguno de sus efectos perniciosos.

Éste parásito logra adherirse a los débiles sin mucho esfuerzo y comienza su acción destructiva sobre sus neuronas, se dice que sus huéspedes muestran las secuelas antes y después de la actividad física, este daño genera en ellos un cambio de conducta que empieza por la desconcentración, la idiotez y las ansías incontrolables por infringir las normas, el efecto dura por lo menos un mes, tiempo suficiente para desatar todo tipo de actividades vergonzosas. 

Genera tantos problemas que la mayoría de sus huéspedes no encuentra respuesta lógica a su conducta, otros que sí la tienen intentan explicarla pero solo logran con mucho esfuerzo balbucear o en los mejores casos hablar algunas palabras que –para su mala suerte-  juntas no tienen sentido.

Para evitar que este parásito se multiplique, se dio una pronta solución, sacar a los que ya están infectados y ponerlos en cuarentena de por vida, esto alejará al parásito por un buen tiempo, la tarea es difícil pues el jugador peruano es muy vulnerable y puede recaer, pero por algo se debe comenzar.

 No pasará mucho tiempo para que volvamos a escuchar sobre él, es más que seguro que causará algo más catastrófico la próxima vez, las víctimas serán otras pero el culpable el mismo,  ese maldito parásito.




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