martes, 12 de octubre de 2010

Ya tocaba perder


Panamá fue nuestro verdugo esta vez, y tuvo que llegar esta derrota para darnos cuenta de que todo no era tan mágico como parecía serlo.
Aunque muchos insisten en el último amistoso es un partido para olvidar, yo diría que es todo lo contrario, cualquiera de los incidentes vividos podrían repetirse durante las eliminatorias o la próxima Copa América y definitivamente son para tomar en cuenta.

Pésimo arbitraje: Luego de la seguidilla de faltas no cobradas a favor de Perú, el árbitro costarricense Ricardo Cerdás cobró una falta a favor a Panamá, que no existió por parte de Galliquio pero que al final sentenció el resultado pues originó el gol de tiro libre anotado por Gabriel Torres a los 32 minutos.

Expulsión temprana de Zambrano: Es cierto que también influyó la ausencia de Zambrano luego de los primeros 30’ de juego pero, antes de su expulsión tampoco se atacó y cada vez que Panamá lo hacía, se tenía que recurrir a la falta, que al final trajo como consecuencia que echaran a nuestro joven y temperamental defensa.

Condiciones climáticas: La lluvia dejó en pésimas condiciones la cancha, por lo que el desempeño no pudo ser 100% efectivo, la imprecisión se notó en ambos lados, no sirve de excusa.

Fafandependencia: Con un equipo esperanzado en lo que pueda hacer uno de sus jugadores, no se puede hacer mucho, en este partido ni siquiera Farfán pudo aparecer, por lo que no había forma de llegar al arco contrario.

 Nuevamente un equipo sin hacer mucho, como lo fue Panamá, termina por quedarse con la victoria, quizá todavía duele la derrote, pero de todo se aprende.


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