lunes, 23 de agosto de 2010

Primera prueba: la Copa América

Aquellos afortunados que tuvieron la dicha de ver  a Perú en esa lejana copa América de hace 35 años en la que increíblemente campeonamos pueden aún contar anécdotas de esas épocas, la calidad de jugadores durante esos años no se compara en nada a los de la actualidad, salvo algunas excepciones.
Han pasado más de tres décadas y muchos nos preguntamos si  será posible salir de los recuerdos de aquella hazaña  pero resulta difícil dar una respuesta certera, porque siempre es un placer mirar al  pasado, tiempos aquellos de empuje y seguridad, entrañables de verdad.

Ahora tenemos que vivir el presente, esta cruel realidad en la que si nos basamos en las últimas eliminatorias podríamos decir que Perú no es más ni que Bolivia ni Venezuela y en la que necesitamos urgentemente herederos que cuenten otras hazañas, sus propias hazañas, y eso aunque ya toca, no se materializa, aun contando con estrellas que brillan fuera como Pizarro, Vargas o Farfán.

Ahora se vienen los amistosos frente a Canadá y Jamaica que nos servirán para medir en que nivel están nuestros jugadores de cara a nuestro primer examen, la Copa América 2011, este campeonato que, o nos regresa al mundo de los sueños, o nos reafirmará en ese eterno y cruel retorno que es el fútbol para nosotros, a ese hoyo que nos resistimos abandonar y que seguirá estando allí mientras festejemos antes de estar preparados para ganar.

En total son 11 los convocados que juegan en el exterior y quizá luego de conocida esta lista muchos pensaron que esta vez sí tenemos con qué armar equipo, y probablemente sea cierto, tenemos jugadores talentosos dentro y fuera del país, -algunos incomprensiblemente con el ego más alto que otros-, contamos con un entrenador exitoso y muy exigente y tenemos a la hinchada más incondicional y masoquista de todas, tenemos casi todos los elementos para hacer no una buena campaña,  sino una exitosa, la que nos lleve al mundial, entonces, ¿en qué podemos fallar esta vez?,  podemos especular muchas respuestas, pero solo el tiempo responderá esa interrogante.

Este proceso lo debemos empezar desde cero, con jugadores consagrados o jóvenes, lo mismo da, lo que vale es que los once en la cancha tengan hambre de  triunfos, que tengan siempre presente las palabras actitud, compromiso y disciplina, si eso hubiera sucedido antes, no estaría escribiendo penas, solo glorias, aunque a veces parezca mucho pedir.

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